- ¿Me crees?
- ¿Por qué dices eso?
- Tú sólo contéstame, ¿me crees?
- Sí, te creo.
- Sea lo que sea, diga lo que diga, ¿tú me vas a creer?
- Claro, confío en ti. No creo que lo que me digas vaya a ser mentira.
- Entonces si te digo que me muero, me creerás, ¿no?
- Sí, pero...¿por qué?
- Porque siento que me muero.
- No digas eso, tonto.
- Es la verdad. Me muero si no estoy contigo, me muero si estás cada vez más lejos, me muero si no te puedo volver a tocar, me muero.
- Pero eso ahora da igual. Estoy aquí contigo, no me voy a ir lejos y me estás tocando, y volverás a hacerlo.
- Pero también me muero por otra cosa.
- ¿Qué cosa?
- Me muero si no te digo que Te Quiero.
- ¿Por qué dices eso?
- Tú sólo contéstame, ¿me crees?
- Sí, te creo.
- Sea lo que sea, diga lo que diga, ¿tú me vas a creer?
- Claro, confío en ti. No creo que lo que me digas vaya a ser mentira.
- Entonces si te digo que me muero, me creerás, ¿no?
- Sí, pero...¿por qué?
- Porque siento que me muero.
- No digas eso, tonto.
- Es la verdad. Me muero si no estoy contigo, me muero si estás cada vez más lejos, me muero si no te puedo volver a tocar, me muero.
- Pero eso ahora da igual. Estoy aquí contigo, no me voy a ir lejos y me estás tocando, y volverás a hacerlo.
- Pero también me muero por otra cosa.
- ¿Qué cosa?
- Me muero si no te digo que Te Quiero.

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